jueves, 23 de agosto de 2012

Una jornada con los Socorristas de la playa de Hondarribia



Fuente: Diario Vasco (Joel Iglesias)
Desde principios de la década de los 80, Cruz Roja se encarga de la vigilancia de la playa de Hondarribia. Este verano, el equipo está formada por ocho personas entre los que, además de socorristas, también hay personal médico. Hay ocasiones en los que son más personas, al acudir voluntarios de la agrupación a echar una mano.Ninguno día es igual a otro, pero este reportaje sirve para hacernos una idea de cómo son sus jornadas. El responsable de Cruz Roja en este arenal, Igor Garín, nos ha ayudado a conocer esa labor que desarrollan en el periodo estival.
9.45 Llegada a la playa
Aunque el servicio empieza a las diez y media, desde minutos antes de la diez empiezan a llegar los socorristas. Lo primero de todo es montar las torretas de vigilancia y colocar los carteles en los que se informa de la calidad del agua, temperatura, banderas. Sobre las diez y cuarto, la zodiac revisa toda la zona de baño para comprobar si hay restos de flotantes, medusas y si hay corrientes que sean peligrosas. Se mide la temperatura del mar a unos 20 metros de la orilla y a un metro de profundidad. El termómetro marca 21 grados. Si está todo correcto, como es el caso, se iza la bandera verde.Al filo de las diez y media, los socorristas a los que les toca el primer turno se dirigen a las torretas. Acuden con un botiquín y material de rescate. Todo está listo.
10.30 Inicio del servicio
A pesar de ser una jornada soleada, el servicio empieza tranquilo. De momento, no hay mucha afluencia de gente a la playa. Igor Garín nos explica que «siempre hay una persona en cada torreta, haga el día que haga, y se van rotando cada hora».Al margen de estos dos puntos de vigilancia, en cuanto el responsable de Cruz Roja en el arenal hondarribitarra observa que empiezan a acudir más personas «se prepara la embarcación para vigilar desde el agua, y una patrulla dinámica desde tierra, que suele andar por la orilla y que también llevan un botiquín y material de primera intervención».
11.15 Grupos de colonias
Sobre las once y cuarto llegan a la playa grupos de niños que están de colonias. En cuanto los ve, Igor avisa a una de las torretas. Quiere que le comuniquen cuando los menores acudan al agua. Es el momento de reforzar la vigilancia con lo que denominan patrulla dinámica.Según nos cuenta, «en cuanto vienen muchos niños, lo que hacemos es que dos socorristas se encarguen de estos grupos, y así las dos torretas pueden centrar su atención en el resto de la zona de baño».
12.20 Un niño perdido
No hay ningún sobresalto hasta que pasadas las doce y cuarto, desde una de las torretas comunican que ha aparecido un niño perdido. Una persona lo ha acercado a este punto al verlo llorando. Los socorristas trasladan al niño al botiquín. Toca tranquilizarle. Caramelos, globos con los guantes. Todo vale.Una vez que el niño está más calmado recogen sus datos personales, características físicas y vestimenta que lleva. Poco después lo comunican por megafonía. No pasan ni cinco minutos y aparece la madre. Estaba como loca buscando al niño por la orilla. Todo ha quedado en un susto.
14.00 Hora de comer
Sobre las dos de la tarde mucha gente deja la playa. Es la hora de comer. También para los socorristas. Eso sí, no siempre se puede. «Ha habido fines de semana que nos hemos quedado sin comer, aunque han sido días muy puntuales», nos dice Igor.Al haber menos gente, con la vigilancia de las torretas y una de las patrullas, bien la de tierra o la de mar, es suficiente. Esto les permite ir rotándose mientras comen.Aprovecho el momento para preguntarle qué es lo que hacen en los días de mal tiempo. «Solemos utilizarlos para hacer prácticas, repasar protocolos, incluso jugar a cartas. Al final son nueve horas y media, y como salga un día gris, hay mucho tiempo», apunta. Una tranquilidad que dista mucho de lo que ocurrió la jornada en la que fui.
16.00 Bandera amarilla
Después de una mañana e inicio de tarde con bandera verde, a eso de las cuatro se cambia y se iza la bandera amarilla. El motivo es que ha aparecido un poco de oleaje. No es muy peligroso, pero toman esta decisión por precaución «para que la gente se dé cuenta que tiene que andar con más cuidado».Igor nos detalla que «es una ola que rompe justo en la orilla, que puede desequilibrar a gente mayor, con movilidad reducida, o a niños, y al final puede ocasionar un susto importante. Además, hay que tener cuidado porque te arrastra cuatro o cinco metros y ya puede suponer dificultades».
18.15 Galerna
El día se complica definitivamente. Pasadas las seis de la tarde, se produce un cambio de viento y empieza a pegar fuerte, tanto que algunas sombrillas salen volando. La galerna hace acto de presencia después de una jornada muy calurosa. Se activa el protocolo que hay en estos casos.Igor informa a la embarcación que está en el agua para que, junto a socorristas que están en la arena, adviertan a toda la gente que está en el mar que se acerque a la orilla, a zonas que cubren poco.Al haber voluntarios que se han acercado a ayudar, el responsable de Cruz Roja opta por poner un socorrista cada 100 metros con material de rescate, de tal forma que se cubre toda la orilla. Uno de ellos, se tiene que lanzar al agua porque hay tres chavales que tienen problemas para llegar a la arena. Afortunadamente, no pasa a mayores.
20.00 Fin del servicio
La galerna ha durado como una hora. Hacia las siete, la situación se calma y vuelve a la normalidad. La última hora es relativamente tranquila. No hay más incidencias después de un día bastante movido.Al filo de las ocho, toca deshacer el camino andando. Se recogen los carteles que se han colado a la mañana con la información sobre la playa, la zodiac se dirige al puerto deportivo y los socorristas regresan al botiquín. Ha terminado el día.

jueves, 16 de agosto de 2012

Un bañista salva a un Socorrista.



Fuente y fotografía: La Opinión, Tenerife
Uno de los socorristas de Cruz Roja que se encarga de garantizar la seguridad en la playa de Almáciga tuvo que ser rescatado por un bañista el pasado sábado, ante el asombro del resto de ciudadanos que estaban disfrutando de esta zona de baño chicharrera. Ante lo ocurrido, la Asociación Amigos de Anaga ha denunciado "la falta de profesionalidad y de conocimiento de este espacio de los socorristas de Cruz Roja".
El socorrista que tuvo que ser salvado se introdujo en el agua para auxiliar a una turista alemana que se encontraba en serios apuros para alcanzar la orilla de la playa debido al arrastre de las corrientes y al fuerte oleaje. Cuando el vigilante logró poner a salvo a la bañista, fue este el que fue arrastrado por la corriente y no lograba salir del agua. Otro de los socorristas intentó ayudarlo, pero la fuerza de la marea se lo puso muy difícil. Finalmente Carlos García Sicilia, un vecino que se encontraba en la playa, se lanzó al mar y logró sujetar la cuerda del salvavidas para sacar al socorrista que seguía intentando no ahogarse.
Los ciudadanos que se encontraban en la playa aplaudieron emocionados la hazaña de este hombre por "socorrer al socorrista" y criticaron que este no fuese capaz de salir solo. Sin embargo, fuentes de Cruz Roja, entidad a la que el Ayuntamiento de Santa Cruz tiene adjudicado el servicio de salvamento, vigilancia y asistencia en las playas del municipio, achacan lo sucedido a la "irresponsabilidad de los bañistas" porque la playa en ese momento tenía bandera roja y "no tendrían que haberse metido en el agua".
Cruz Roja también quiere dejar claro que el socorrista salvó a la turista y que fueron la fuertes corrientes las que dificultaron que luego él pudiese abandonar el agua. Asimismo, añade que fue otro socorrista el que ayudó a este compañero, aunque "es cierto que contó con la colaboración de un ciudadano que estaba en la playa".
Pero es que además, y según Amigos de Anaga, el domingo también un socorrista de Cruz Roja en el Roque de las Bodegas "en lugar de tirarse al mar para rescatar a un grupo de bañistas en apuros, decidió solo dirigirles con sus palabras para que pudieran salir", por lo que finalmente fueron "unos surferos" que estaban en ese momento en el agua los que auxiliaron a las personas que pedían ayuda.
Fuentes de Cruz Roja explican que este rescate se produjo a las 9:30 de la mañana y que los socorristas no comienzan con su servicio hasta las 11:00 de la mañana, por lo que es imposible que los vigilantes se negaran a lanzarse al agua ya que no estaban. Asimismo, Cruz Roja informa de que ese día el Roque de las Bodegas tenía bandera amarilla por lo que era peligroso meterse en el mar.
Los bañistas de la zona y la Asociación Amigos de Anaga aseguran no sentirse seguros con los socorristas que vigilan las playas. "Es evidente que este personal no conoce estas zonas de baño, por lo que creemos que no están suficientemente capacitados para realizar esta labor. Exigimos que los socorristas destinados en estas playas peligrosas por sus fuertes corrientes y oleajes sean competentes y cualificados y que sean informados de las trayectorias de las corrientes para que puedan ser efectivos en los rescaten", sentencia la entidad Amigos de Anaga.
Por otra parte, y con respecto a la vigilancia de las playas de Santa Cruz, ayer el Ayuntamiento de Santa Cruz informó de que varios voluntarios de Protección Civil reforzarán el servicio de socorrismo que presta Cruz Roja cuando sea necesario, como ocurrió este fin de semana en Las Teresitas, donde la elevada afluencia de bañistas debido al calor hizo necesario dicho refuerzo.
En concreto, y debido a que Cruz Roja tiene un horario de 9:00 a 20:00 horas según el acuerdo firmado con el Ayuntamiento, la Concejalía de Medio Ambiente de la capital decidió el fin de semana contar con los voluntarios de Protección Civil desde las 18:00 hasta las 20:00 horas porque eran demasiadas las personas que aún permanecían en la playa chicharrera.
El área de Medio Ambiente del Consistorio, que dirige el primer teniente de alcalde, Julio Pérez, pretende que a partir de ahora los voluntarios de Protección Civil presten sus servicios en coordinación con Cruz Roja de forma puntual y en situaciones de elevado riesgo o de "sobresaturación de demanda por parte de los usuarios de la playa".
El Ayuntamiento recuerda que desde el pasado 10 de julio Cruz Roja se encarga del servicio de salvamento, vigilancia y asistencia en las playas del municipio, después de que el Consistorio adjudicara a esta entidad, a través de un concurso público, dicha prestación.
En Las Teresitas son nueve las personas que se encargan de vigilar esta zona de baño cada día. En las playas de Almáciga, Roque de las Bodegas y Benijo, en Anaga, son siete las personas que prestan esta labor. Además hay un médico en el Roque de las Bodegas y un enfermero en Almáciga.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Un sencillo desmayo puede ser mortal en el agua



Fuente y Fotografía: La Vanguardia 
Esta podría ser una temporada trágica en las playas catalanas. Es lo que advierte Òscar Camps (Barcelona, 1963) vicepresidente de la Associació catalana d’empreses de salvament y director de Pro-activa, empresa de socorrismo encargada de la vigilancia de buena parte del litoral catalán. Para Camps las 13 muertes contabilizadas hasta el momento, que atribuye al aumento de usuarios en la costa, podrían llegar hasta las 20 porque “los imprudentes aún no han aparecido”. Este jefe de socorristas pide prudencia a los bañistas y da, además, consejos para disfrutar de la playa sin sobresaltos.

- Aumentan las muertes y también las imprudencias en la playa. ¿A qué se debe?
La playa se ha consolidado como lugar de ocio. Y es gratuita, por tanto está masificada. Ha aumentado el número de usuarios. Además también hay personas de cierta edad que la frecuentan que tienen una serie de patologías crónicas asociadas como la hipertensión, la diabetes… Son patologías sencillas pero que se pueden complicar con el sol. Un desmayo sencillo, en el agua puede ser mortal.
- ¿La mayoría de muertos son por ahogos de este tipo?
Los rescates en los que el usuario pide socorro suceden en las películas. En el Mediterráneo, con playas completamente masificadas, solo tenemos este tipo de incidencia los días que hay bandera roja o amarilla. Normalmente una persona que se ahoga es porque pierde el conocimiento y respira agua.
La mayoría de casos de ahogados son víctimas indetectables: personas que han sufrido algún problema en el agua que no les ha permitido pedir ayuda; que se ven sorprendidas por un desmayo o por un infarto o por cualquier otra consecuencia que le hace perder el conocimiento sin poder pedir ayuda. Es muy difícil detectar una cabeza que desaparece. Por eso no hay que bañarse solo, porque si te pasa algo nadie está pendiente de ti.
- Más consejos.
Hay que bañarse en zonas vigiladas. Si tienes algún tipo de patología crónica debes consultar al médico por si hay que modificar la medicación para ir a la playa ya que hay medicamentos que pueden alterar el nivel de conciencia. Tampoco hay que alejarse demasiado de la orilla. Si tienes malestar o escalofríos, debes salir del agua. Tampoco hay que tirarse al agua si se desconoce la profundidad. No hay que arriesgar.
- ¿Cuáles son las causas más habituales por las que se atiende a la gente en la playa?
A parte de los accidentes habituales como las contusiones, fracturas, insolaciones, picadas de medusa o accidentes a la hora de acceder a la playa, hay casos más graves: las patologías crónicas. La gente que, por ejemplo, tiene problemas coronarios y está en la playa y tiene un brote.
- ¿Qué hacen en estos casos?
Activar el 061 o el SEM. El número de evacuados en ambulancia en la playa ha aumentado respecto a años anteriores. Estamos teniendo más gente y más incidencias. No sé si todas las personas mayores que van a la playa se toman la medicación… En muchas ocasiones estas personas nos usan como CAPs y hay ancianos que incluso vienen a que les tomemos la tensión.
- ¿Este año hay menos efectivos en las playas?
Recortes hay en todas partes… Ya veremos cuántos ahogados habrá cuando acabe la temporada y cuántos de ellos se habrán producido fuera del horario de socorristas. Estamos sensibilizando a la población para que no se expongan demasiado al sol en las horas de máximo riesgo pero en algunos casos están recortando los horarios de vigilancia y hay playas en las que se empieza a vigilar a las 11 ¡casi a la hora central del día! cuando las personas mayores se bañan a primera hora de la mañana en ese caso sin vigilancia.
- Entonces hay menos efectivos.
… No creo que los ayuntamientos se atrevan a sacar socorristas de sus playas, lo que sí quitan son días. Si antes la temporada era de cuatro meses, ahora es de dos y medio… Ya veremos cómo acabará la temporada… Todo hace pensar que aún no hemos tenido las típicas muertes de mala mar, los típicos muertos de bandera roja que cada año salen en los periódicos. Los imprudentes aún no han aparecido.
- ¡Esto agrava la situación!
Todo hace pensar que esto será la tormenta perfecta y que podemos acabar la temporada con 20 muertos. Tener afluencia masiva, olas de calor, gente mayor en la playa, temporadas recortadas… Solo hace falta que la climatología del mar se ponga en contra para que batamos récords. Nosotros estamos atentos y ya he dado indicaciones específicas a los 400 socorristas que tenemos para que estén especialmente atentos a los hipertensos, a los diabéticos…
- ¿Hay más imprudentes?
Todo aumenta. Excepto un par, entre los muertos que llevamos este verano hay gente de 20, de 30 y de 70 años. Las imprudencias van asociadas a la edad y a zonas más turísticas: Lloret, Sitges, Cubelles… En la costa central, en la provincia de Barcelona, que es donde se acumulan casi ¾ partes de la población, los problemas viene más por complicación de patologías.
- Quizás la información debería estar más al alcance de la gente…
Sí. Mi abuelo me enseñó todo lo que hay que saber de la playa y todos los que somos de costa tenemos cultura de baño. Pero hoy en la playa hay mucha gente que no ha nacido aquí y que no la tiene y usa la playa sin conocimientos. Para ellos una roca es un paraíso para saltar o hacer excursiones. En este ámbito tenemos muchas intervenciones. De los accidentes medulares en verano, el 80 % son por tirarse de cabeza en zonas en las que no se conoce la profundidad. Pero esto, más que una imprudencia, es inconsciencia porque no hay conocimiento de lo que estás haciendo. Ven en los anuncios que la gente se tira de los acantilados…. Hay que saber que la playa es un espacio hostil, que el agua es un espacio hostil, que cualquier cosa que nos pase en el agua puede ser un problema. Hay que respetar el mar.
- La gente debe pensar que el mar comporta una serie de peligros…
Exacto. Primero, para entrar en el agua hay que saber nadar. También hay que estar bien de salud: no puedes poner a prueba tu condición física en el mar ni tomar riesgos innecesarios. La gente piensa que es fácil eso de ir a nadar hasta la boya pero ¡está a 200 metros! No es algo que todo el mundo pueda hacer. Si arriesgamos más de la cuenta y lo hacemos lejos del socorrista tenemos muchos números de que no nos vean o de que cuando nos vean sea tarde. Por tanto, hay que bañarse en zonas vigiladas y cerca de los socorristas. No hay dinero para tener un socorrista cada 100 metros, ni para poner un policía en cada curva peligrosa. Hay que educar al usuario y al turista.
- ¿La gente hace caso a las recomendaciones?
El que infringe, infringe. Y no solo lo hace sino que además arrastra a sus hijos. Y esto obliga al socorrista a estar pendiente de él.
- ¿Pero en general les hacen caso?
Mmmm… Hay franjas que no: los adolescentes y las personas mayores. Y aquí es donde está el peligro.
- ¿Y a las banderas se hace caso?
Son el gran desconocido ¡La gente no sabe ni dónde están! Es muy triste. Crees que la gente las conoce, pero luego te das cuenta que no es así.
- ¡¿La gente no sabe que una bandera amarilla es baño con precaución?!
No saben ni dónde buscarla. Aunque tampoco es que hayan muchas… La iniciativa privada somos los que hemos promovido que la administración se ponga las pilas y se controle el número de muertos, por ejemplo, y ahora Protección Civil hace un registro. Hay que pensar que Catalunya es el primer destino turístico de España y los turistas no solo vienen a ver el Museu del Barça, se vienen a bañar. Y esta gente no está acostumbrada a mirar la bandera. Los inmigrantes tampoco lo saben… y usan mucho la playa. Y si encima hay el mástil de la bandera azul, el mástil de no sé qué y de no sé cuántos… al final ya no sabes qué es qué.
- Hay demasiados estímulos en la playa…
Exacto. La playa debería ser un espacio más natural y con una representación sanitaria.
- También han aumentado los casos de submarinistas embestidos. ¿Quién es más imprudente, la embarcación o el submarinista?
Algunas veces son los propios usuarios de la embarcación los que tienen el accidente mientras se bañan junto a la lancha. En otros casos es un bañista que está fuera de la zona delimitada porque difícilmente una embarcación entra a la zona de baños porque los socorristas lo detectan y no lo permiten. Una de nuestras tareas es velar por la buena convivencia entre bañistas y practicantes de deportes náuticos. El socorrista debe advertir a los bañistas, especialmente a los turistas, ya que es posible que no sepan por qué están las boyas.
- Este año también hay más medusas en la costa ¿Han aumentado las atenciones por picadas?
Sí. No hay que intentar cogerlas porque lo único que conseguimos es que se rompan y que sean más urticantes.
- Para acabar, díganos que utensilios y actitudes son imprescindibles para pasar un tranquilo día en la playa.
Si se va en hora de máxima radiación solar, hay que ir bien protegido con crema, no exponerse muchas horas, llevar una sombrilla e ir intercalando el sol con la sombra. Evitar comer grasas y tomar alimentos ligeros como fruta, ensaladas, hidratos de carbono… Las gafas de sol también son imprescindibles. Y si llevas a un niño y no quieres estar pendiente de si le da el sol, es bueno ponerle una camiseta de lycra. Además lo visualizarás mejor. 
Hay que pensar que el socorrista no es la niñera de la playa.
- Especialmente hay que hacer caso de lo que diga el socorrista.
(Risas). Sí, si no has tenido un abuelo como el mío, hay que hacer caso al socorrista. Y preguntarle lo que sea porque está allí para que la gente le hable. No estoy a favor del socorrista que está sentado en una silla y es asocial. No está solo para que no te ahogues, está para todo.

sábado, 21 de julio de 2012

Un Profesor de la ESS interviene en un rescate en la playa de Gandía

Imagen de uno de los puestos de Socorrismo de la Playa de Gandía
Miguel Gónzalez, profesor de la Escuela Segoviana de Socorrismo  ha intervenido hoy en un rescate en la playa de Gandía mientras se encontraba de vacaciones. Así relata su experiencia:


Este sábado por la mañana estábamos disfrutando de unos merecidos días de descanso en la playa de Gandía, mi familia estaba en la arena y yo me encontraba en el agua, disfrutando del oleaje, cuando observé que un adulto y tres niños, cada uno aferrado a un flotador hinchable, luchaban por permanecer lejos de las rocas de la escollera. Se me activaron todas las alarmas y me dirigí nadando con rapidez hacia la escollera, aunque la lancha de Cruz Roja ya salía hacia ellos.
En ese momento solo tuve un pensamiento: acercarme a prestar apoyo o ayudar a los “compañeros” socorristas y sobre todo a esas cuatro personas en apuros. Me acerqué sin perderles de vista y observando como los socorristas de la lancha parecían no decidirse a entrar en el agua. Es posible que la lancha no se pudiera acercar más, pero uno de los dos ocupantes podría haberse lanzado al agua, así que me acerqué con decisión porque el peligro aumentaba por momentos.
Entonces, un joven con una moto acuática que estaba por las inmediaciones se dirigió a los bañistas y logró mantenerles lejos de las rocas, dándome tiempo a llegar hasta ellos, identificarme como Socorrista y hacerme cargo de una niña. Otro Socorrista, que había venido corriendo por la playa se hizo cargo del segundo, mientras el tercero y el padre subieron a la moto que se fue rápidamente hacia la orilla. El conductor de la moto, incluso volvió a prestarme ayuda, pero me encontraba ya cerca de la zona poco profunda y, por si acaso, le indiqué que fuera a ayudar al otro Socorrista que venía más atrás. 
Al salir de agua, en la orilla esperaban los padres que me agradecieron haberles traído sana y salva a su hija. Al contrario de lo que hicieron los Socorristas, que ni siquiera se acercaron a interesarse por mi.
Sinceramente, no espero felicitaciones, para mi lo importante es saber que he cumplido con mi deber como Socorrista y esa sensación del deber cumplido, de haber hecho lo que había que hacer. De haber hecho lo que moralmente tenía que hacer y lo que tantas veces he repetido en mis clases como Profesor de Salvamento a mis alumnos de Socorrismo Acuático.


Es posible que no sea el más indicado para criticar al personal de Socorrismo que se encontraba de servicio en la playa (en este caso de Cruz Roja, aunque eso no sea relevante), pero por mi experiencia y por sentido común sí que puedo apuntar algunas cosas.
¿Por qué razón no entró al agua uno de los Socorristas de la lancha, o por qué tardó tanto tiempo en hacerlo?. Aunque en esos momentos estaba pendiente de las víctimas y no de la lancha, lo que había que hacer era evidente: entrar al agua y darles soporte.
¿Cómo no se utilizó una moto acuática con camilla hawaiana que estaba disponible en uno de los puestos cercanos?. La velocidad y capacidad de maniobra de la moto es la ideal para este tipo de situaciones y con la hawaiana se hubiera podido rescatar a los cuatro de una vez, rápidamente y sin peligro. De hecho, la intervención del conductor de la moto que estaba en las inmediaciones fue decisiva.
Tampoco entiendo como el resto del personal no entró al agua a echarnos una mano a los que veníamos remolcando, no sin esfuerzo, desde la escollera.
Por último, un poco después,  la zona seguía con bandera verde cuando debería haber sido, al menos, amarilla, y sin que los Socorristas estuvieran prestando una atención o medidas de prevención especiales, a pesar del riesgo evidente de las corrientes y el oleaje.


Ahora en frío, analizando mi actuación me da por pensar que quizá podía haberme dirigido hacia la lancha o esperado la ayuda de la moto aguantando en el agua con la niña. Incluso podría no haber intervenido, sabiendo que la Cruz Roja estaba ahí, pero de lo único que estoy seguro es que no me arrepiento de haberlo hecho, ya que actué serenamente, con seguridad y sin riesgo y llegué a la orilla sin problemas, con mi víctima controlada y tranquila. 
Eso si, ahora siento un gran cansancio físico por la intensidad del esfuerzo y el subidón de adrenalina inesperados, pero todo eso se compensa con creces sabiendo que has colaborado para evitar una desgracia. Y, por supuesto, con el alivio y tranquilidad de mi familia, que mi mujer y mi hijo también pasaron un rato de angustia, porque saben el riesgo que se corre en cualquier rescate.
Miguel González (en el centro), Profesor de Salvamento Acuático y
Coordinador de Formación de la Escuela Segoviana de Socorrismo

domingo, 15 de julio de 2012

El despido del Socorrista es una parábola sobre el "outsourcing"


Joy Cooper, Alcaldesa de Hallandalle entregando al Socorrista despedido Tomás López las llaves de la ciudad
Fuente y fotografía: The Washington Post 
Por Steven Pearsltein, columnista de negocios y economía en The Washington Post, y ganador de un premio Pullizer. (traducido por LM Pascual)
Probablemente ya se ha enterado de la historia del joven socorrista de la Florida, Tomás López, quien fue despedido a principios de este mes, porque dejó desguarnecido su puesto para realizar un rescate en una sección no vigilada de la playa, contraviniendo las normas y procedimientos de funcionamiento de su empresa.
En el Cuatro de Julio (fiesta nacional en USA), la historia se presenta en los medios de comunicación como una parábola acerca de la externalización de servicios ("outsourcing")de la rigidez insensata de los gerentes de empresas. Un abochornado propietario de la empresa, ofreció a López, junto con otros seis guardias que fueron despedidos como parte del embrollo, retornar a sus trabajos. Todos declinaron el ofrecimiento 
La semana pasada, López fue galardonado con la llave de la ciudad por los líderes electos de Hallandale Beach que se comprometieron a no renovar el contrato con Jeff Ellis Management, la empresa concesionario que había provocado tan poco deseada atención.
Visto desde otro ángulo, este suceso es también una parábola acerca de la externalización y la forma en que está transformando grandes áreass de la economía.
Resulta que Jeff Ellis es una especie de pionero en el negocio de salvavidas. Comenzó como un consultor para los parques acuáticos, clubes y municipios; como formador de socorristas y abordó la realización de auditorías anuales de los equipos y procedimientos operativos que incluyen ahogamientos simulados para probar la eficacia de los Socorristas y el equipamiento.
Jeff Ellis
Sus empresas tienen cerca de 700 clientes en 50 estados americanos y en 14 países. Las aseguradoras ofrecen descuentos en las pólizas de responsabilidad a quienes utilizan los servicios de Ellis Management.
Hace aproximadamente una década, Ellis extendió su franquicia, ofreciendo contratar, entrenar y dirigir los salvavidas para los parques acuáticos, los municipios y los propietarios de piscinas que quisieran externalizar esa función.
Uno de sus primeros clientes fue Hallandale, que hasta ese momento gestionaba los servicios de Socorrismo en playas a través del departamento de bomberos. Según Ellis, en el primer año, su compañía redujo el gasto de 700.000$ anuales en Socorrismo a la mitad. En los nueve años transcurridos desde entonces, no ha habido ahogados, según Ellis y su contrato ha sido renovado rutinariamente. Hallandale, como muchas otras empresas públicas y privadas han decidido externalizar servicios que no consideran son parte de sus competencias o misiones fundamentales.
Debido a que generalmente están fuera de la vigilancia sindical y de las normas no escritas de igualdad de remuneración que existen dentro de cualquier empresa, los contratistas son libres de pagar menores salarios – y en muchos casos, mucho más bajos, como en el caso de los Socorristas de Hallandale.La segunda ventaja importante de las empresas de outsourcing es que aprovechan las economías de escala. Una empresa que se especializa en una función y tiene muchos contratos, por lo general puede hacerlo a un coste menor, mediante la difusión de los costes fijos sobre una base de negocio mucho más amplia. Simplemente por tener más experiencia, a un contratista especializado también es más probable que se le ocurra una manera más eficiente y eficaz de hacer las cosas y puede adoptar más rápidamente mejoras en sus operaciones aunque los contratistas externos también están sujetos a la disciplina de la competencia cuando se plantea la renovación de los contratos.
Sin embargo, y aunque los contratistas lo nieguen, siempre hay un importante sacrificio que se produce al externalizar y que es inherente a cualquier empresa que tiene su ventaja competitiva en haber construido cuidadosamente sistemas para poder hacer casi de todo. 

domingo, 8 de julio de 2012

La habilidades psicológicas mejoran al profesional.



Fuente: Universidad de Cantabria

El especialista en psicología de Urgencias, Emergencias y Catástrofes, Enrique Parada, que entre muchos otros casos participó en la atención a las víctimas del 11-M y del accidente del avión de Spanair, ha señalado hoy en Laredo que "uno de los problemas que tenemos los profesionales de emergencias es que no toleramos el malestar, cuando el malestar es, en realidad, la reacción normal de un profesional normal que ha trabajado en una situación anormal".
Con su intervención, enmarcada en el monográfico "Atención inicial al niño y adulto en situaciones críticas" de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria, Enrique Parada ha querido favorecer la normalización de la existencia de estados de estrés durante las intervenciones, ya que "los propios profesionales de emergencias tenemos que darnos permiso para no ser superhéroes, puesto que todos tenemos un punto de ruptura, y es lógico quedar desestabilizado por una situación dura."
Para ello, Parada ha expuesto una serie de habilidades psicológicas que los profesionales deben dominar si quieren mejorar su resistencia y su resiliencia. La primera responde al aumento del umbral de tolerancia al estrés agudo; la segunda, a la capacidad para recuperarnos de forma sana y saludable al impacto vivido. "El objetivo es en dos direcciones: por un lado, trabajar mejor en el `durante´, y por otro, no empeñarnos en deshacernos del malestar cuando es normal que siga ahí", ha señalado Parada, para proseguir sosteniendo que es mejor no forzarnos a nosotros mismos, ya que "paradójicamente, cuanto más intentamos quitarnos el malestar, más nos centramos en él, y más lo potenciamos".
La tesis de Enrique Parada es que resistencia y resiliencia son dos capacidades que pueden desarrollarse a través de un entrenamiento basado en la correcta gestión de los estados físicos y emocionales y de todos los componentes mentales o cognitivos que tienen lugar durante o después de la situación de impacto, así como en un cambio en la relación con las reacciones de estrés. "El entrenamiento pasa por ser capaz de controlar la propia conducta y hacer lo correcto, pese a que me esté sintiendo mal", ha explicado Parada. Por eso, aunque muchos profesionales aprendan a base de experiencias e intuiciones, esto no debe sustituir al entrenamiento basado en estudios y que pretende potenciar las actitudes personales de cada uno, ya que, según ha señalado Parada, "lo determinante no es el tiempo que el profesional lleve trabajando, sino lo que ha aprovechado durante ese tiempo".
En su trayectoria como psicólogo de Emergencias, que le ha llevado a trabajar sobre el terreno en algunas de las catástrofes de mayor magnitud de los últimos años, como los atentados del 11-M o el accidente del avión de Spanair en Barajas, Enrique Parada ha observado que las situaciones de mayor desequilibrio para los profesionales son las que presentan características muy intensas, con múltiples víctimas o un alto impacto para los sentidos; las que resultan cercanas con el sufrimiento humano, bien porque los afectados sean niños, o porque haya habido un contacto previo prolongado con la víctima, y por último, las situaciones de grandes desastres.
La intervención de Enrique Parada, que ha clausurado el curso sobre "Atención inicial al niño y adulto en situaciones críticas" que se ha celebrado en Laredo a lo largo de esta semana y cuyo público estaba compuesto fundamentalmente por profesionales de la Enfermería, ha querido referirse también al papel de apoyo a víctimas y familiares que ejerce el personal sanitario. Parada ha señalado que los psicólogos enseñan a menudo a médicos y enfermeros el desarrollo de unas habilidades humanas necesarias para atender y apoyar a personas que normalmente están muy afectadas por lo que acaban de vivir. "No intentamos convertirlos en psicólogos", ha precisado Parada, "sino darles pautas para que ayuden de forma integral en un contexto en el que son muy importantes las relaciones humanas".


El papel de los medios de comunicación
En situaciones de emergencias o grandes catástrofes, el impacto que tienen los medios de comunicación sobre la población (incluido sobre la propia comunidad de afectados, que acude a los medios para recabar más información y paliar su estrés e incertidumbre) presenta unas posibilidades que, según Enrique Parada, "pueden ser aprovechadas por los profesionales de la salud, siempre que sean bien organizadas y gestionadas", por lo que aboga por el establecimiento de foros donde profesionales de las emergencias y de la comunicación puedan debatir y compartir experiencias.
 La clave, para el psicólogo, consiste en que los medios lancen mensajes de resiliencia que ayuden y tranquilicen a los espectadores. En cambio, la información sesgada o sobredramatizada propia de algunos medios puede contribuir a "retraumatizar" a las personas afectadas.



sábado, 30 de junio de 2012

Cursos de Socorrismo Verano 2012



Cursos Convocados con Matrícula abierta.

Horario de los Cursos:
Intensivo de lunes a sábado, con horario flexible según disponibilidad de alumnos y profesorado.

CUELLAR VERANO 2012- Matrícula abierta.
Comienzo del Curso: 2 de Julio de 2012. Piscina Cubierta de Cuéllar (Segovia)
- Plazo de Matrícula: hasta el 02/07/2012
- Fecha de Comienzo: 02 de Julio 2012
- Recogida de Inscripciones: Piscina Climatizada de Cuéllar. Tel. 921.14.15.26
- Horario: Intensivo, de lunes a sábado. Horario definitivo se cerrará en base a la disponibilidad.
- Duración aproximada: 4 semanas.
- Importe: 395.00 € (Se debe adquirir adicionalmente un abono de entrada)

SEGOVIA VERANO 2012. Matrícula abierta
Comienzo del curso : 16 de Julio de 2012. Aulas del Pabellón Pedro Delgado (Segovia)
- Plazo de Matrícula: hasta el13/07/2012
- Fecha de Comienzo: 16 de Julio 2012. a las 174,00 horas en las Aulas del Pabellón Pedro Delgado.
- Horario: Intensivo, de lunes a sábado. Horario definitivo se cerrará en base a la disponibilidad.
- Duración aproximada: 4 semanas.
- Recogida de Inscripciones: Area de Deportes de la Diputación Provincial de Segovia, C/ La Plata, 32 - Segovia.
Tel. 921.42.87.78 ( de 8.30 a 14.30 horas)
- Importe: 395.00 €

Utiliza este Formulario si quieres hacer alguna consulta o solicitar alguna información.

Cursos próxima convocatoria con Pre-Inscripción abierta.

CANTALEJO VERANO 2012. Abierto plazo de preinscripcion
- Plazo de Matrícula: Abierto hasta completar grupo
- Recogida de Inscripciones: AEDL, Ayuntamiento de Cantalejo. Tel. 921.52.00.01
- Importe: 435.00 €

Si estás interesado en hacer un Curso de Socorrismo, haz tu Preinscripción a través de este formulario:
Formulario PreinscripciónCurso Socorrismo, o envíanos un correo electrónico a: secretaria@sossegovia.com con el asunto: "Solicitud Información Curso Socorrismo", indicando la localidad en dónde te gustaría hacer el curso o dónde resides.

Resumen de los requisitos para los cursos.

- FORMACION ACADEMICA MINIMA: Enseñanza Secundaria Obligatoria, Graduado Escolar o equivalente.
- EDAD MINIMA: La edad de admisión es de 16 años cumplidos antes de la fecha de inicio del curso, con autorización paterna y siempre que cumplan con los requisitos académicos y aporten autorización paterna por escrito.
- ASISTENCIA OBLIGATORIA: Se ha de asistir obligatoriamente al 90% de las horas totales del curso y a su vez al 90% de las horas lectivas de cada asignatura. Determinadas clases teóricas y/o prácticas son de asistencia obligatoria, por lo que rogamos que antes de inscribirse en el curso comprueben la disponibilidad para cumplir los requisitos de asistencia.

La formación impartida por la Escuela Segoviana de Socorrismo reune los requisitos exigidos por las normas legales para ejercer profesionalmente como Socorrista Acuático en Piscinas. Nuestros Socorristas pueden trabajar en cualquier lugar del estado español.

Además, tramitamos gratuitamente la homologación en la Comunidad de Madrid, la única Administración Pública que hasta el momento ha establecido un sistema de registro obligatorio para el ejercicio profesional del Socorrismo.

lunes, 4 de junio de 2012

La formación de socorristas descendió un 50% en los últimos cuatro años



Fuente y Fotografía: El Norte de Castilla
Al verano, las vacaciones y el calor les sigue la apertura de las piscinas tanto particulares como públicas. Espacios que centran la actividad diaria de muchas personas durante los próximos tres meses y que se convierten, por tanto, en un foco de riesgo de accidentes, que en su mayoría son menores, pero que también exigen la presencia de una persona cualificada para evitar males mayores y que no se amargue el verano. Antiguamente, el trabajo para el socorrista se limitaba al periodo estival. Ahora, la existencia cada vez mayor de piscinas cubiertas ha provocado que la demanda de esta figura se haya extendido al resto del año. El socorrista ya no está solo asociado al verano, sino que también cuida de la seguridad cuando el invierno y el frío se quedan a la puerta de las instalaciones cubiertas que pueblan las ciudades. Sin embargo, estas están muy lejos de alcanzar el número de piscinas que hay al aire libre y que a partir de ahora son acondicionadas para su utilización hasta el mes de septiembre.
La seguridad es una parte importante de ese acondicionamiento. Aparte de cumplir los requisitos en aspectos como la limpieza del agua o la adecuación del vaso de la piscina, cualquier instalación, ya sea pública o privada e incluso en las comunidades de vecinos, tiene la obligación de contratar un socorrista que se encargue de velar por la seguridad de todos los usuarios de una piscina. La especialización de esta figura ha crecido notablemente en los últimos años. De su formación se encarga desde hace dieciséis años la Escuela Segoviana de Socorrismo, que trabaja durante todo el año para poder satisfacer ahora la demanda que les llega desde las diferentes piscinasque hay repartidas por la provincia.
Cuéllar y Segovia han sido los escenarios de los cinco cursos que se han realizado este curso para formar socorristas, sin incluir los que se organizan para actualizar los conocimientos de los que ya están titulados, como el que se celebraba este domingo entre el Gimnasio Incorpore y las aulas del Centro Cívico de Nueva Segovia. «Hay que estar preparado para cualquier contingencia y para ello es necesario tener frescos los conocimientos. Es bueno actualizarse cada dos años», explica Luis Miguel Pascual, director técnico docente de la Escuela Segoviana de Socorrismo .
Esta institución ha formado en socorrismo acuático a 650 personas desde 1996. Sin embargo, la crisis también está haciendo daño a este sector. La eficacia en la ubicación de los socorristas –«el 70-80% encuentran trabajo», asegura Luis Miguel Pascual– no ha sido suficiente en los últimos años para al menos mantener las cifras de titulados. En 2008, la Escuela Segoviana de Socorrismo formó a un centenar de socorristas, mientras que en 2010 y en 2011 esa cifra bajó a 53 y 56 respectivamente. El descenso se explica en parte por el perfil de las personas que se interesan por este trabajo.
La mayoría son jóvenes de entre 16 y 20 años que buscan una ocupación por el verano que les permita obtener unos ahorros. «Con la crisis, muchas familias necesitan que el dinero que pudieran destinar al curso de socorrismo de su hijo o hija se quede en casa y destinarlo a otras cosas más necesarias», argumenta el responsable de la escuela, que subraya la existencia también de un perfil dentro de los socorristas de personas de 24 o 25 años que lo tienen como «un medio de vida gracias a la existencia de piscinas cubiertas».
La  Escuela Segoviana de Socorrismo  tiene una bolsa de trabajo a través de la cual recoge las demandas de las piscinas de toda la provincia y las difunde entre los socorristas que se han titulado, que este año son 31 de momento. Esperan que la cantidad sea mayor, puesto que en julio tienen previsto ofertar otro curso de formación. Incorporarán, de esta manera, más socorristas a esa bolsa de trabajo en la que han recibido más de una veintena de solicitudes de socorristas por parte de diferentes piscinas. «Son pocas», indica Luis Miguel Pascual, que percibe un fenómeno para explicar esta circunstancia. «Hemos visto que en los dos o tres últimos veranos los socorristas que tienen una piscina no la sueltan y por tanto no hay rotación», señala Pascual, al mismo tiempo que transmite confianza a los futuros socorristas: «Si tienes capacidad para moverte de un lado a otro y buscar, no tienes problemas para encontrar trabajo en esto».
La importancia de la figura del socorrista en una piscina es resaltada por el propio Luis Miguel Pascual. «En un accidente de tráfico, hay cierto margen para que actúen los servicios sanitarios sin que corra peligro la vida de la persona. Pero en una piscina es obligatorio actuar antes de cinco minutos para que una persona que ha quedado sumergida no muera», razona Pascual, quien resalta que las piscinas no suelen ser escenario de accidentes graves, como puede ser un ahogo, aunque sí que hay muchos incidentes menores. «Normalmente no pasa nada, pero hay que estar preparado», apunta mientras insiste en la importancia de que los socorristas tengan una formación muy completa para realizar su labor.
Campaña de concienciación
El pasado verano, dos niños de Valverde del Majano y El Espinar tuvieron que ser atendidos en el hospital por accidentes en la piscina. Ninguno de los dos revistió gravedad, no perdieron la consciencia y pudieron marcharse a casa sin problemas. Son los dos últimos accidentes más serios que recuerda el responsable de la Escuela Segoviana de Socorrismo. «Apenas se han producido incidentes graves en la última década», asegura Luis Miguel Pascual, que aún recuerda la conmoción que supuso el ahogamiento de José Carlos Casado en el Casino de la Unión en 1996.
Desde entonces, los problemas a solventar en la mayoría de las piscinas han sido los 'tragones' de agua, sobre todo en personas mayores y niños, o las picaduras.
La labor de prevención no debe pasar, sin embargo, solo por las personas de salvamento acuático sino también por los usuarios. De ahí que la Escuela Segoviana de Socorrismo vaya a dar continuidad este verano a la actuación que ya realizó el año pasado en el pantano de El Pontón para repartir información entre las personas que acuden allí a bañarse y para concienciarles de los peligros que entraña el baño en esa zona, además de que hay que tomar precauciones para no tener que lamentar desgracias, como ya ha sucedido en demasiadas ocasiones en El Pontón a pesar de que está prohibido el baño allí.
La escuela va a desarrollar también una campaña de seguridad en el baño. «Más del 80% de los ahogados son niños. Queremos que los usuarios de las piscinas conozcan los cometidos del trabajo del socorrista y que tengan un sentido crítico de la labor que realiza el socorrista, al que a menudo se asocia con la imagen de estar leyendo un libro o escuchando música y no con los cinco sentidos puestos en su trabajo», explica Luis Miguel Pascual.
En ese mismo espíritu crítico se enmarca el estudio que realizó en 2000 la escuela –y que ahora quiere repetir– para radiografiar la situación de las piscinas de la provincia de Segovia, y los cursos de actualización que pasan los socorristas con más experiencia. Toda prevención es poca para evitar que se produzcan tragedias en vacaciones.